El "Gran Premio"
Liliana dijo - Para tu cumpleaños vamos a Melbourne.
Hacía mucho tiempo que yo no iba a un Gran Premio de Fórmula Uno, desde la época en los años 50 en que El Chueco deleitaba las multitudes en el autódromo de Riachuelo y General Paz.
Llegamos a Melbourne, después de recorrer más de mil kilómetros, donde nos enteramos que había un paro general de transporte público. El gobierno contrató unos autobuses privados para llevar la gente al autódromo en Albert Park. Hicimos cola para esperar el ómnibus y para nuestra sorpresa la gente no se movía y el ómnibus estaba tan lleno que optamos por usar transporte propio. Nos costó bastante trabajo, pero al fin encontramos un lugarcito cerca de la pista para estacionar nuestro coche.
Encontramos nuestros lugares en la tribuna y Liliana se puso a leer el programa del día, mientras yo me acomodaba a su lado. El servicio era muy bueno: apenas pedías una bebida, te caía un tipo directamente con la coca-cola.
Faltaba un rato para que empezara la carrera cuando lo anunciaron por los parlantes, al poco tiempo me vi rodeado por todo el mundo pidiéndome información.
Durante la carrera Liliana tomó la delantera, seguida de cerca por otros competidores, hasta que tuvo que hacer una parada en los pits, fue entonces cuando yo pude descontar unos segundos. A gran velocidad Liliana llegó a la recta final para recibir la bandera cuadriculada.
Después de la carrera quedamos muy emocionados al encontrarnos con algo nuestro. El mejor corredor de todos los tiempos sigue siendo Juan Manuel Fangio.